Todo es empezar.

La paciencia es la virtud.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

19 días y 500 noches.


Y regresé a la maldición
del cajón sin su ropa,

a la perdición de los bares de copas,
a las cenicientas de saldo y esquina,
y, por esas ventas del fino Laina,
pagando las cuentas de gente sin alma
que pierde la calma con la cocaína,
volviéndome loco, derrochando la bolsa y la vida
la fuí, poco a poco, dando por perdida.


Y eso que yo,
paro no agobiar con flores a María,
para no asediarla con mi antología
de sábanas frías y alcobas vacías,
para no comprarla con bisutería,
ni ser el fantoche que va, en romería,
con la cofradía del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.

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