-Teniendo en cuenta que el viento viene del sur y las mareas del norte, creo que yo me iré por el este. Para tener el sol siempre de cara, ir acercándome poco a poco a él y llegar a tocarle con las manos, abrazarle y sentir ese calor que desprende y que tiene tanto poder sobre mí. Que me alienta cuando hay nubes, que me despierta cada mañana para volver a empezar y que cada noche me deja sola, esperando, mirando a la luna que él ilumina. Luna preciosa resplandeciente en las noches que esta llena. Estrellas, a su alrededor, fugaces que conceden deseos al amanecer. Que cada noche tras las nubes se dejan ver y vuelven a desaparecer lentamente desvaneciéndose en el horizonte. Las observas lentamente como si te llevase la vida en ello y te das cuenta de que poco a poco van cambiando de lugar con el tiempo. Que se mueven y que en primavera hay unas estrellas y en otoño otras. Pero que realmente las fugaces solo puedes verlas mejor en verano. A la luz de la luna que ilumina el sol. Tumbada en la hierba, sintiendo la en tus piernas y brazos. Mirando al cielo y pensando. Pesando que eres tú el sol que alumbra de noche y que da calor cuando tienes frío, que sabe sacar una sonrisa o una risa de donde no las hay. Porque sol sólo hay uno y cada persona encuentra el suyo en las personas que están a su alrededor, y creo que yo ya he encontrado el mío.
-"Basta ya de prometer estrellas, yo no quiero tenerlas, yo te quiero a ti aquí conmigo para verlas..."-
Lo que importa es que estás tocando con la yema de los dedos eso que has estado soñando toda tu vida; y ya solo importa el hoy, el presente, y lo que queda por venir. Porque no se puede borrar lo que ya está escrito, y porque la vida es aquello que te sucede mientras tú tratas de hacer otra cosa…
-"Porque todavía quedan cosas por las que sonreír..."
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