Nunca estás seguro de nada. Siempre queda la pregunta: ¿Y si no lo hubiera hecho? ¿Y si hubiera hecho lo contrario?
No sabes lo que hubiera ocurrido después. Esto pasa cuando lo que has hecho, lo has hecho mal. No hay vuelta atrás. Ni máquinas del tiempo para volver, ni segundas oportunidades en ese instante.
Sólo queda el arrepentimiento, la culpabilidad, los recuerdos...
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